Estilo mediterráneo de vida: conversar, comer, ejercitarse


Esta época difícil invita a conversar de nuevo on-line y en las calles sobre qué es la vida buena, qué es la buena vida.

En la Europa mediterránea, la respuesta se ha mantenido muy estable entre algunos ciudadanos durante unos 2.500 años. Lo que pueda sostener yo como profesor universitario de Turismo y Desarrollo Sostenible en Valencia no difiere mucho de lo que sostenía Aristóteles ante un crío inquieto llamado Alejandro, más tarde el Magno.

Nos hemos civilizado porque nuestro hábitat mediterráneo nos ha dado oportunidades de conversar cara a cara, uno a uno, tranquilamente.
El Concurso Internacional de Paella de Sueca ha cumplido 50 años. Su canon establece un tamaño de paella para 15 comensales. O sea, entre 1 y 5 conversaciones cruzadas deteniéndose sólo para masticar.

Ese hábitat nuestro nos ofrece unas condiciones estupendas para cultivar grano, vid y olivo, criar toda suerte de ganado y pescar. Pasamos buena parte del resto de nuestro tiempo al aire libre. Teatro, deporte de competición y, por supuesto, la conversación entre equivalentes y la toma de decisiones por mayoría, o sea, la democracia política, son invenciones mediterráneas todas a ras de tierra y fuera de los recintos cerrados.

El resultado actual es que hoy en día muchos seres humanos consideran la posibilidad de visitar algún país, región, ciudad mediterránea, y, si pueden, prolongar su estancia al máximo. El turismo del último medio siglo y las corrientes migratorias internas a la UE de los últimos 15-20 años muestran bien claramente este hecho. Bueno, la especie humana lucha por prolongar su vida. Es sencillo. Entre los científicos de la salud, crece muy rápido la evidencia empírica de que los alimentos, el clima y la luz mediterráneos ejercen una influencia saludable y hacen buena la vida como no sucede en otros hábitats terrestres.

La gastronomía española y cualquier turismo en torno a ella es resultado de 2.500 años de esta vida “outdoor”, incluido el trabajo físico de la gente del campo y el sector de la alimentación. El estilo mediterráneo de vida es estar al aire libre muchas horas en un marco natural, paisajístico y relacional saludable y compartirlo entre gentes abiertas, satisfechas de encontrarse y conversar paseando, pedaleando, corriendo, peloteando, pilotando, y, desde luego, para ir y venir de copas, de tapas, de bares, de restaurantes.

No podemos olvidar las dos caras de la moneda mediterránea: dieta-sabor y ejercicio-sudor. Padecemos una epidemia de obesidad y malnutrición entre la población más joven. Es increíble que no les enseñemos a comer y cocinar nuestra comida y no les animemos a ejercitar la calle, el campo, el territorio España, justo cuando nuestra gastronomía y nuestro deporte lideran el mundo.

Tratemos de conectar los dos lados de la ecuación mediterránea, ingreso y gasto calórico, integremos en experiencias y eventos la alimentación y el ejercicio-movilidad-deporte. Mens sana in corpore sano. El Camino de Santiago y el golf sólo son puntas del iceberg. Y, sin duda, propiciemos conversación con el público desde agendagastronomica.com. Cada vez hay más personas en el planeta pendientes de leernos, vernos, escucharnos, decirnos, ahora de un modo mucho más accesible que nunca, a un solo click. Como cocineros, deportistas y conversadores on y off line uno a uno, somos de lo mejor, eso seguro. Somos mediterráneos.

Autor: José Nácher

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