Segovia, “La toscana de España”


Hace ya algunos años estuvimos durante algunos días enseñándole casi toda Segovia al abogado norteamericano de un grupo interesado en el desarrollo de una urbanización de nivel internacional en España. Antes de marcharse nos dijo admirado: “esto puede incluso ser mejor que la Toscana”. Se refería a la región italiana famosa por su estilo de vida; donde se encuentran muchas de las villas y hoteles de lujo más refinados de Europa; y lugar de escapada de numerosos artistas, cineastas, millonarios y políticos del mundo entero. La militancia de su población - oponiéndose a cualquier clase de tropelía paisajística, monumental, ecológica - y el orgullo de sus autoridades y hosteleros - manteniendo tradiciones y estándares mínimos de gastronomía y hostelería - les permitió convertirse en uno de los destinos más buscados (y caros) durante casi todo el año. Su imagen internacional se debe mucho a los numerosos cineastas que la han filmado y a la tradicional habilidad vendedora de los italianos.

El mencionado norteamericano tenía una parte de razón. El análisis factorial de oferta demuestra bastantes semejanzas y algunas diferencias insalvables que no tenemos espacio de comentar en un artículo de prensa. La enorme oportunidad existe porque hay una incomparable diferencia en precios inmobiliarios, hosteleros y hoteleros; además de una gran proximidad y extraordinarias comunicaciones con uno de los mejores aeropuertos del mundo. Segovia fue un destino de prestigio, gracias a su Real Sitio, los intelectuales, artistas, periodistas y las prestigiosas familias con segundas residencias que atraían prestigiosos visitantes; atraídos todos por la apabullante oferta monumental y natural segoviana, y por la calidad de su oferta cultural y gastronómica. Lo cierto es que la situación ha ido a peor; por mejoras de otros destinos peninsulares nuevos y por unos problemas de posicionamiento comunes a las provincias circundantes a Madrid. Todas ellas convertidas en “destinos baratos” de turismo de día; y que cada vez se han ido volviendo más baratos. ¿Razones? Principalmente la vulgarización de la oferta, el traslado de veraneantes de prestigio a otras zonas más “de moda” y las prácticas de los tour operadores.

El turista antes pernoctaba una o más noches, compraba en las galerías de arte y en las excelentes tiendas (de artesanía y decoración) de la ciudad y de varios pueblos. Iba a practicar el esquí y el senderismo, a cazar, y a conciertos y exposiciones; muchos se llegaron a integrar bastante con la población local, repitiendo visitas hasta acabar restaurando segundas residencias, con las que atraían a más amigos. Un círculo virtuoso. En las últimas décadas la masificación y las facilidades al “turismo basura” han expulsado el turismo de calidad de los fines de semana y los veranos. Entre los motivos principales podemos citar las mencionadas prácticas de los tour-operadores radiales, que ni siquiera pagan por el aparcamiento del autobús, y que le sacan comisiones a hosteleros, tiendas y museos. La loable decisión de los ayuntamientos de popularizar la cultura y ofrecer espectáculos excelentes gratis ha atraído a un “turismo basura” que se trae su comida y bebida, deja basura por el suelo y ocupa plazas de aparcamiento; ni entran en los escasos - y baratísimos - monumentos y museos de pago. La maravillosa oferta segoviana de monumentos y paisajes puede disfrutarse sin siquiera dejar un céntimo en la provincia.

Muy poco se puede hacer en el apartado de los nefastos tour-operadores radiales. Su interés es ir “rápido - rápido”, porque su cliente es de bajo poder adquisitivo y nivel cultural, y mañana toca otro sitio... Según un estudio que realizamos, los tour - operadores radiales acumulan más del 75% del valor añadido de los viajeros de autobús. Por otra parte, los tour - operadores internacionales que hemos detectado que ofertan Segovia, lo hacen sin pernoctación, combinando la visita de la ciudad con El Escorial, e ignorando por completo la provincia.

Tal panorama ha provocado que demasiados hosteleros segovianos hayan debido bajar mucho sus precios y la calidad de la comida. Los hoteleros no pueden bajar la calidad de sus excelentes instalaciones, debiendo bajar precio y márgenes; hasta producirse cierres de incluso buenos hoteles. Casi todas las galerías de arte y tiendas de prestigio han ido cerrando; por lo que cuesta mucho comercializar la extraordinaria oferta de los numerosos artesanos de calidad que hay en Segovia. Lo que se vende son souvenirs baratos, latas y bocadillos. El fuerte deterioro del turismo segoviano ha tenido otra consecuencia añadida: la concentración en fines de semana de los meses cálidos y algunos puentes; esos días hay demasiada oferta y algunos hosteleros le tratan de dar 3 vueltas a una mesa, asando sin parar, y con consecuencias fáciles de imaginar para la imagen del conjunto del colectivo que si cuida la calidad. Inevitablemente, por estar cerca de Madrid, Segovia debe de tener algo de turismo barato; pero no solo turismo barato. No es imposible reposicionar Segovia para irse acercando a La Toscana, porque quien tuvo retuvo y los extraordinarios activos que vio el norteamericano ahí siguen. Pero eso requeriría de una concienciación generalizada del problema, de unos acuerdos políticos e intersectoriales complejos, y de años de esfuerzo.